viernes, 14 de diciembre de 2012

Caliente en el Río


Hola vaquero, te escribo por que te he extrañado, y además me haces falta, necesito de vez en cuando de un relato, un relato, tu sabes, de los relatos que nos gustan a todos, esos relatos que bajita la mano le dan sentido a nuestras vidas... Sigue trabajando tu revista, por favor, nos haces falta.

De hecho, yo soy el que tanto te he insistido que nos demos una escapadita a un río, a un sauna o a donde a ti te guste, vaquero.

Es que veo y veo tu foto, tengo que serte sincero, me recuerdas mucho a una aventura que tuve, en los ríos de mi tierra tamaulipeca, de ahí de donde tu sabes, de donde es nuestro queridisimo Eduardo Verastegüi, y de donde soy yo también.

Fíjate que en una de esas veces me fui de cazería con unos amigos; algo paso, que nos dividimos, se enojaron dos de ellos, siendo hermanos, y total me quede solo, con el rifle y las botanas. Estaba ya para regresarme cuando se me ocurrió ir al arroyo, hay fue cuando me descubrí a mi mismo de mis preferencias, pues ahí en el río estaba este ranchero, fornido, macizo, y demasiado sexy... Y lo mejor estaba completamente desnudo y solo.

Se me ocurrió saludarlo, y hacerle platica, y ¿qué cree? el individuo que me responde, o mejor dicho que me co-responde. Fue entonces que se me ocurre decirle: "lo ayudo, compañero". y él que me contesta:"¿a enjavonarme? luego, pa tarde es nunca."

Y me puse a enjavonarle su espalda, y me decía: "más abajo, con confianza y sin timidez amigo".

Lo cual quiere decir que no solo le enjavoné la espalda, sino también, aquellito, su ahujerito tan apretadito, luego me pidió me bañara yo también; para él repetir lo mismo...

Lo malo fue, que ya nunca se repitió la ocasión.

A veces voy rumbo a ese río en el estado de Tamaulipas, para ver si por casualidad lo miro.

Mientras lo encuentro, ¿porqué no me hace un paro, vaquero?



 

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